Un multimillonario británico habría advertido sobre Epstein décadas antes de que el FBI lo investigara
LONDRES.– Sir James Goldsmith, una figura de la elite británica y estadounidense, habría calificado a ...
LONDRES.– Sir James Goldsmith, una figura de la elite británica y estadounidense, habría calificado a Jeffrey Epstein de “desviado sexual” alrededor de 1987 y pidió que se mantuviera alejado de su familia, según reveló el miércoles una investigación de The Guardian.
La conexión entre ambos abre nuevas preguntas sobre la presencia del financista en Hilton Head, Carolina del Sur, donde una mujer denunció haber sido abusada cuando era adolescente.
El delincuente sexual condenado buscó durante años ingresar en los círculos más exclusivos de Estados Unidos. Entre las familias cuya órbita intentó alcanzar estaba la de Sir James Goldsmith, el multimillonario británico que llegó a convertirse en una de las figuras más influyentes de la elite internacional y que, según el reportaje del medio británico, habría advertido sobre Epstein décadas antes de que el financista quedara bajo investigación federal.
Goldsmith, que murió en 1997 y había sido nombrado caballero por la reina Isabel II en 1976, desconfiaba de Epstein y, de acuerdo con el testimonio de uno de sus colaboradores, llegó a describirlo como un “desviado sexual” que reclutaba menores para actividades ilícitas.
“Me dijo que no tuviera nada que ver con él, que era un pervertido y que no quería que se acercara a ninguno de nosotros. Tenía cuatro hijas que proteger”, recordó el arquitecto francés Robert Couturier, quien diseñó algunas de las lujosas residencias de Goldsmith en Nueva York y México, en declaraciones a The Guardian.
La advertencia habría tenido lugar alrededor de 1987, cuando Epstein todavía se movía con relativa libertad por los círculos de la alta sociedad neoyorquina y mucho antes de que las autoridades federales empezaran a investigar formalmente las acusaciones de abuso sexual contra él.
Para Couturier, el episodio resulta particularmente inquietante visto en retrospectiva. “Esa es la parte lamentable de todo esto. Todo podría haberse evitado”, dijo al diario británico.
Epstein murió en una cárcel de Nueva York en 2019, mientras esperaba un juicio por cargos federales de tráfico sexual. Su muerte puso fin a un proceso que había expuesto sus vínculos con algunos de los sectores más poderosos del mundo. A lo largo de los años, el financista había cultivado relaciones con empresarios, políticos, académicos, miembros de la realeza y celebridades.
La fascinación por los GoldsmithLa relación entre Epstein y los Goldsmith constituye uno de los elementos centrales de la investigación de The Guardian. Según el diario, Epstein desarrolló una fascinación duradera por la familia, su riqueza y sus conexiones internacionales.
Goldsmith era una figura singular de la elite de su época. Conocido como “Jimmy”, había construido una enorme fortuna mediante inversiones y adquisiciones de compañías que consideraba infravaloradas. La revista Time lo describió como un “jugador afortunado” y fue asesor de presidentes estadounidenses.
Su imperio tenía centros de operaciones en París y Londres y una importante presencia en Estados Unidos. Su residencia de Manhattan, donde recibía a empresarios y figuras de la alta sociedad, se encontraba cerca de los ambientes en los que Epstein intentaba establecer contactos con clientes y potenciales socios.
A mediados de la década de 1980, Goldsmith decidió ampliar sus operaciones estadounidenses y abrió una oficina en Hilton Head, una isla de Carolina del Sur que por entonces atravesaba un acelerado desarrollo inmobiliario.
La presencia de Goldsmith allí es poco mencionada en las biografías del multimillonario. Sin embargo, adquiere relevancia por las denuncias de una mujer que afirmó haber sido víctima de Epstein en esa misma zona durante aquella década.
El caso de Hilton HeadHilton Head se convirtió durante los años 80 en un enclave de lujo y especulación inmobiliaria. La población, de unos 11.000 habitantes en 1980, se duplicó durante la década y la isla empezó a atraer a inversores, empresarios y visitantes adinerados.
El pequeño aeropuerto local también experimentó una transformación. Los jets privados empezaron a ser una presencia habitual, entre ellos un Gulfstream valuado en unos 10 millones de dólares que pertenecía a una compañía de Goldsmith y permanecía allí para realizar viajes rápidos, según la investigación de The Guardian.
En ese contexto aparece el testimonio de una mujer identificada únicamente como Jane Doe 4.
Según documentos y entrevistas examinados por el medio británico, la mujer declaró en cuatro oportunidades ante el FBI después del arresto de Epstein en 2019 que había sido abusada sexualmente por él durante visitas a Hilton Head en la década de 1980, cuando todavía era adolescente.
La mujer sostuvo además que Epstein —a quien, según su relato, conocía únicamente como “Jeff”— la había entregado a otros hombres. Entre ellos mencionó al actual presidente estadounidense, Donald Trump.
La Casa Blanca ha rechazado esa acusación, a la que calificó de “completamente infundada” y “sin ningún respaldo de evidencia creíble”.
El testimonio de Jane Doe 4 continúa siendo objeto de controversia. Uno de los principales argumentos de quienes ponen en duda su relato es la ausencia de registros públicos que permitan demostrar que Epstein estuvo efectivamente en Hilton Head durante el período señalado.
Mark Epstein, hermano del financista, dijo a The Guardian que no tenía conocimiento de que Jeffrey hubiera estado en la isla.
La investigación del diario británico tampoco establece de manera concluyente que Epstein haya estado ahí. Sin embargo, expone la existencia, durante esos mismos años, de una conexión empresarial y social entre Epstein y el entorno de Goldsmith, cuya compañía tenía presencia en Hilton Head.
La importancia del testimonio de Couturier reside en el momento en que, según su recuerdo, Goldsmith formuló su advertencia.
Epstein todavía no era el hombre cuyo nombre aparecería décadas después en expedientes judiciales, investigaciones federales y testimonios de cientos de víctimas. Pero ya se movía entre las elites y, según Couturier, despertaba sospechas entre algunas personas que conocían sus actividades.
“Era encantador y sabía hablar”, recordó el arquitecto sobre Epstein. “Muchas personas ricas son profundamente crédulas, porque viven tan protegidas de la realidad. Nadie hizo nada al respecto”, agregó.