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Una automotriz asegura que el Gobierno de Trump la obligaría a dejar de vender autos en EE.UU.

El fabricante de autos eléctricos Polestar, nacido en Suecia y controlado por el grupo chino Geely, afirmó que la administración de Donald Trump la está obligando a dejar de vender vehículos n...

El fabricante de autos eléctricos Polestar, nacido en Suecia y controlado por el grupo chino Geely, afirmó que la administración de Donald Trump la está obligando a dejar de vender vehículos nuevos en los Estados Unidos a partir del año modelo 2027.

La decisión se conoció luego de que el Departamento de Comercio estadounidense no autorizara a la automotriz a operar bajo la llamada “norma de vehículos conectados”, una regulación que restringe la importación y venta de autos con determinadas tecnologías vinculadas a China.

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El alcance de la medida es sensible para la industria porque no se limita al lugar donde se fabrica un auto. La norma apunta a vehículos que incorporan software o tecnologías de conectividad desarrolladas por empresas con vínculos chinos.

Incluye sistemas como Bluetooth, Wi-Fi, conectividad celular y algunas comunicaciones satelitales, bajo el argumento de que esos vehículos podrían recopilar datos sensibles de los usuarios estadounidenses.

La regulación fue adoptada por primera vez en enero de 2025, durante la presidencia de Joe Biden, y se mantiene vigente bajo la administración Trump. En los hechos, representa otro capítulo de la presión de Washington sobre el ingreso de los vehículos chinos y sobre las marcas con vínculos industriales o accionarios con China.

Si bien Polestar tiene sede en Suecia, su accionista mayoritario es Geely Holding, el grupo chino que también controla Volvo. Esa estructura de propiedad fue una de las razones por las cuales la compañía necesitaba una autorización específica para continuar vendiendo en el mercado estadounidense.

La automotriz sostuvo que seguirá vendiendo las unidades disponibles de los Polestar 3 y Polestar 4 que ya se encuentran en Estados Unidos y aseguró que mantendrá el acceso a su red de servicio para propietarios actuales, con soporte de repuestos, garantía y mantenimiento, de acuerdo con Motor Illustrated.

A pesar de esto, la medida abre un interrogante sobre el futuro comercial del Polestar 3, el único modelo de la marca producido en Estados Unidos. Volvo anunció en marzo que consolidaría su fabricación en la planta de Carolina del Sur, en lugar de producirlo también en Chengdu, China. Pero, según la agencia Reuters, un portavoz de Volvo aclaró que la producción en China aún no se detuvo y que todavía era temprano para saber si la decisión regulatoria modificará esos planes.

El caso también expone una diferencia llamativa dentro del mismo grupo empresario. Volvo, marca hermana y cofundadora de Polestar, informó en mayo que había recibido una autorización para seguir vendiendo vehículos en Estados Unidos, aunque todavía debe adaptar toda su gama a las especificaciones de la norma. Motor Illustrated señaló que no está claro por qué Volvo obtuvo la aprobación y Polestar no, dado que ambas marcas pertenecen a Geely y comparten componentes, plataformas y software en algunos modelos.

Uno de los ejemplos es el vínculo entre el Polestar 3 y el Volvo EX90, donde ambos utilizan una arquitectura similar, tienen paquetes de software cercanos y se fabrican en la misma planta de Carolina del Sur. Pese a eso, según Motor Illustrated, el Volvo EX90 podrá seguir ofreciéndose como año modelo 2027 en Estados Unidos, mientras que el Polestar 3 quedó alcanzado por la negativa del Departamento de Comercio.

Para Polestar, la pérdida del mercado estadounidense supone un golpe, aunque no necesariamente altera el centro de su negocio. Apenas el 6% de sus ventas del primer trimestre de 2026 provino de Estados Unidos, frente al 78% registrado en Europa. La marca había orientado cada vez más su actividad hacia Europa, mientras enfrentaba ventas lentas en Estados Unidos, mayor presión competitiva y un consumo más débil. Además, Polestar atravesó dificultades para alcanzar rentabilidad y necesitó repetidas inyecciones de capital de Geely.

La norma estadounidense podría tener efectos más amplios en los próximos años. Si bien la restricción actual se concentra en software y tecnologías de conectividad asociadas a China desde el año modelo 2027, está previsto que el alcance se extienda a componentes de hardware fabricados en China o por empresas con vínculos chinos a partir del año modelo 2030.

Ese punto es relevante porque muchos fabricantes utilizan computadoras de a bordo, componentes electrónicos o desarrollos tecnológicos provenientes de China. Por eso, el caso Polestar puede anticipar nuevas tensiones para otras automotrices que, aun sin vender autos fabricados en China, dependen de cadenas de suministro globales cada vez más cruzadas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/autos/una-automotriz-asegura-que-el-gobierno-de-trump-la-obligaria-a-dejar-de-vender-autos-en-eeuu-nid09072026/

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