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Una residencia que reúne la arquitectura mexicana con el diseño español

“Los clientes nos conocieron a través de una revista. Les gustó tanto nuestro trabajo que nos contactaron para llevar adelante el interiorismo y la decoración final de su casa en México”, c...

“Los clientes nos conocieron a través de una revista. Les gustó tanto nuestro trabajo que nos contactaron para llevar adelante el interiorismo y la decoración final de su casa en México”, cuenta María Santos, diseñadora española, fundadora del estudio que lleva su nombre y responsable del proyecto. Definida por una moderna arquitectura original, de grandes dimensiones, el desafío estaba en convertir la majestuosa vivienda en un hogar cálido y acogedor.

Enclavada en el estado mexicano de Querétaro, a tan solo 220 km de Ciudad de México, el lugar es conocido justamente por su arquitectura colonial española.

Achicar la escala

El proyecto fue hecho por el estudio de arquitectos mexicano Goma Taller y se destaca por su diseño moderno en el que líneas rectas conviven con techos abovedados y claraboyas.

Imponente en sus dimensiones, casi 1000 m2 se distribuyen en su gran mayoría en una misma planta: salas de estar, área de office, cocina, comedor, dormitorios de niños y adultos y baños. En el nivel inferior, una sala de fiestas y, en el exterior, una zona destinada íntegramente a los servicios.

En una arquitectura tan imponente como esta, el reto consistió en convertir la casa en un verdadero hogar familiar: cálido y acogedor. No queríamos que la amplitud transmitiera una sensación de vacío.

María Santos, diseñadora e interiorista a cargo del proyecto

De aquí y de allá

Fieles a su condición de inmigrantes españoles, los clientes eligieron al Estudio María Santos para juntos definir el interiorismo, los acabados y el amoblamiento final de la residencia.

“Optamos por integrar elementos de carácter clásico en una arquitectura contemporánea para lograr que la casa tuviera una identidad claramente mexicana”.

Pensando en conjugar esas raíces españolas y mexicanas, Santos realizó una curaduría de arte, muebles y objetos de diseño provenientes de España y México, que incluyó obras de artistas emergentes con otros ya consagrados.

“Son una familia muy unida y sociable, por lo que las zonas pensadas para compartir y reunirse tenían especial importancia”.

Respetar la arquitectura

“La paleta estuvo muy condicionada por la propia arquitectura: el exterior tiene un color muy característico y los interiores se mueven entre tonos rosados y anaranjados”, explica la interiorista.

A partir de esa base, la interiorista buscó que mobiliario, tejidos y elementos decorativos convivieran con naturalidad y aportaran riqueza al conjunto.

“La paleta incorpora rojos, verdes y azules sobre una base clara. Las paredes, en tonos rosados, añadían un matiz cromático particular y exigían cuidar especialmente las combinaciones”.

Gusto exquisito

En cuanto a la selección de mobiliario, el estudio trabajó en una propuesta a medida de la familia. Los muebles de mayor peso y volumen se fabricaron en México, otros en España y algunas piezas fueron llevadas desde Estados Unidos.

“Nuestro objetivo fue construir una casa con materiales de calidad pensada para perdurar, al margen de las modas. Han pasado cinco años desde que terminamos el proyecto y sigue gustándonos tanto como el primer día”.

La selección del estudio fue de lo macro a la vajilla que quedaba a la vista, que incorporó piezas de artesanía española y cerámicas de colores que aportaran frescura.

“Trabajamos principalmente con maderas de calidad y mármoles, combinados con tejidos ricos en texturas y estampados”.

Confianza plena

“Los clientes confiaron plenamente en nosotras desde el principio, algo que valoramos muchísimo. De hecho, seguimos manteniendo una relación de amistad y nos vemos cuando vienen a España”, cuenta la diseñadora.

Desde Madrid se envió prácticamente todo: cabeceros, sofás, sillas, cuadros, obras de arte, almohadones y elementos decorativos, además de los libros. “La idea era cuidar el proyecto hasta el último detalle”, justifica.

Familia en crecimiento

“Cuando conocimos a los clientes tenían dos niñas pequeñas; durante el proyecto llegó su tercer hijo y, actualmente, ya son cuatro”, cuenta María.

Con todos los chiches

Fiel a sus mil metros cuadrados, el nivel inferior de la casa tiene una zona de ocio que ofrece un área de bar y otra de cine. Es la locación perfecta para juntarse y pasar las horas en familia, tal como ellos querían.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/una-residencia-que-reune-la-arquitectura-mexicana-con-el-diseno-espanol-nid07112026/

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