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Zona Cero: alegorías e ideas frescas en un cuerpo (zombi) ya conocido

Zona Cero (Colony, Corea del Sur/2026). Dirección: Yeon Sang-ho. Guion: Yeon Sang-ho y Choi Gyu-seok. Fotografía: Byun Bong-sun. Edición: Han Mee-yeon. Música: Chai Min-joo. Elenco: Gianna Jun,...

Zona Cero (Colony, Corea del Sur/2026). Dirección: Yeon Sang-ho. Guion: Yeon Sang-ho y Choi Gyu-seok. Fotografía: Byun Bong-sun. Edición: Han Mee-yeon. Música: Chai Min-joo. Elenco: Gianna Jun, Koo Kyo-hwan, Ji Chang-wook, Kim Shin-rock y Shin Hyun-been. Duración: 123 minutos. Calificación: R-13. Nuestra opinión: buena.

3 stars

En la política, tanto representantes de la izquierda como de la derecha suelen usar términos como “pueblo” o “libertad”. Aunque son palabras que todos invocan, quieren decir cosas muy distintas para cada una de esas facciones. Fueron tan usadas en la esfera pública que ya no tienen un contenido fijo, por eso algunos teóricos de la comunicación las llaman “significantes vacíos”. En el cine, el significante vacío más conspicuo es el zombi.

Desde que fueron imaginados por George A. Romero en La noche de los muertos vivientes (1968), estos cadáveres animados son vistos como una representación del sujeto moderno alienado o como la clase postergada y excluida de la circulación del capital o como un recordatorio de que no somos más que despojos mortales o como una admonición sobre la inminencia de otra pandemia o como cualquier otra cosa que un intérprete pueda imaginar. Los zombis tienen tan pocos atributos propios y pueden encarnar tantas cosas que lo más adecuado que puede decirse de ellos es que los zombis apenas son.

En Zona Cero, la nueva película del realizador surcoreano Yeon Sang-ho, son algo que no habíamos visto antes. El propio Yeon fue el responsable de desencadenar el virus zombi en su país gracias a la extraordinaria y muy exitosa Train to Busan (2016, estrenada como Invasión zombi). Tras este film, el género se esparció por el cine y la tv surcoreanos, con el realizador como uno de sus más prolíficos cultores, acaso demasiado.

En esta nueva incursión en el rubro, un científico renegado llamado Seo Young-chul inyecta al CEO de la corporación que lo despidió con un hongo genéticamente modificado. El gerente rápidamente revierte a un estado primitivo: se vuelve un cuadrúpedo que exuda agresión pura y notables cantidades de baba. Seo, por su parte, se inocula a sí mismo con el antídoto al patógeno, algo que garantiza su supervivencia incluso ante las fuerzas de seguridad porque tiene en su cuerpo una posible cura que, además, le permite controlar a la horda zombi.

Casi toda la acción se desarrolla en un centro comercial (tal como la clásica El amanecer de los muertos, la secuela de Romero a La noche…), donde la infección se esparce más rápido que un rumor de corrida por la city. Los sobrevivientes, liderados por la investigadora desempleada Kwon Se-jeong, pronto notan que los contagiados desarrollan una mente colectiva -lo que percibe uno, lo perciben todos- y se comportan como un único organismo que habita en muchos cuerpos. Si bien esta mentalidad de colmena proporciona ventajas, también tiene algunos inconvenientes: cuando un zombi es engañado, el engaño se propaga por todo el grupo. El biotecnólogo demente Seo explica que su fin al crear un patógeno que fusiona las mentes y borra la individualidad fue encontrar un modo de comunicación perfecto entre los humanos. Sin embargo, tal como sucede con nuestras redes sociales, este método de comunicación superador produce más problemas de los que vendría a solucionar cuando aparece información falsa, digamos, fake news. ¿Es esta colonia de zombis, entonces, una alusión a la generación que vive en las redes? Es posible, pero no es el único sentido disponible.

Regresando a la política, se puede pensar que el éxito de los zombis en Corea del Sur tal vez sea producto de un país escindido, en el que una democracia liberal capitalista existe pegada a 25 millones de afectados por el virus del colectivismo totalitario. Los zombis con una mente unificada de este film acaso remitan a una ansiedad nacional entre los ciudadanos del sur: ser invadidos por un colectivo que responde ciegamente a un líder y que considera a la individualidad occidental su enemigo.

Si bien las películas de zombis no nos habían propuesto estas ideas hasta ahora, los recursos de Yeon para exponerlas distan de ser novedosos. Las escenas de acción, en las que el director debería brillar, no pasan de lo ya visto incluso en sus propios films y las “sorpresas” del relato se adivinan desde su planteo. Si bien algunos conceptos de Zona Cero son originales, su forma es estándar en un género que ya está demasiado codificado.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/zona-cero-alegorias-e-ideas-frescas-en-un-cuerpo-zombi-ya-conocido-nid03092026/

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