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Brasil y la ludopatía

La salud pública global está siendo gravemente afectada por una epidemia digital que coopta cada vez a más personas, muchas de ellas menores de edad. Apostar se ha vuelto un imperativo para quie...

La salud pública global está siendo gravemente afectada por una epidemia digital que coopta cada vez a más personas, muchas de ellas menores de edad. Apostar se ha vuelto un imperativo para quienes se valen de sus celulares a toda hora dando rienda suelta a una adicción que crece. Como hemos venido dando cuenta desde este espacio, el fenómeno es tan devastador que los gobiernos han comenzado a reglamentar el uso de plataformas, al menos entre los más chicos.

Mientras los millonarios intereses en juego vienen logrando dormir en el Congreso la ley que regula y restringe el juego online entre nosotros, Brasil resuelve acertadamente endurecer las reglas en la materia. Allí, igual que aquí, la publicidad de las plataformas se cuela en redes sociales, a través de influencers, estrellas del deporte o el espectáculo, de manera cada vez más agresiva y personalizada por los algoritmos, estrategias reforzadas y potenciadas aún más peligrosamente durante la reciente Copa Mundial de Fútbol.

En marzo pasado, el presidente brasileño, Lula da Silva, había anunciado la entrada en vigencia del Estatuto Digital de la Infancia y la Adolescencia, denunciando que el “drama” que afecta a los hogares de ese país es “el vicio de las apuestas”. Puntualizaba también que, “aunque la mayoría de los adictos son hombres, la consecuencias recaen sobre las mujeres y la necesidad de contar con ”dinero para la comida, para el alquiler y para las escuelas de los niños". El Senado comenzó entonces a tratar el proyecto que se ha convertido en ley. El gobierno de Brasil endureció la fiscalización de las llamadas bets (apuestas), incluso aplicándoles un régimen impositivo que antes no existía.

Con 187 plataformas autorizadas y decenas de miles de sitios ilegales bloqueados, 25 millones de brasileños apostaron en ellas a lo largo de 2025. Los ingresos brutos de los sitios de apuestas legales superaron los 6400 millones de reales y los de los ilegales, 1100 millones

Como en casi todas partes, también en el país vecino esta dolorosa realidad se instala principalmente entre los más desfavorecidos económicamente, ilusionados ante la falsa promesa de encontrar en las apuestas el método para revertir su situación. El gobierno federal se ha propuesto abordar el problema con un método similar al usado para proteger a los ciudadanos del tabaco: con advertencias obligatorias en la publicidad de las plataformas de apuestas. “Apostar puede causar dependencia” y “Apostar te hace perder dinero” son algunas de las frases utilizadas. También se prohíbe presentar las apuestas como una forma de inversión o que los comentaristas deportivos insten a apostar en una transmisión. Cabe destacar que, durante el Mundial, canales de TV y de streaming facilitaban el acceso presentando códigos QR en pantalla y recomendando jugadas.

La ciudad de Río de Janeiro directamente vetó la publicidad en espacios públicos y eventos patrocinados por el municipio, con agentes estatales tapando carteles y la Asociación de Juegos y Loterías quejándose de los “infundados ataques”. El alcalde Eduardo Cavalieri advirtió que “el espacio público existe para servir a la población, no para incentivar un problema social” y deseó que la medida inspire a otras ciudades. Belo Horizonte y San Pablo avanzarían en el mismo sentido.

Mientras nuestros vecinos toman el toro por las astas, en la Argentina nuestros legisladores siguen mirando hacia otro lado ante un tan incesante como omnipresente bombardeo publicitario. Cada día que pasa la situación se agrava: más adictos, más familias destruidas y más pobres cada vez más pobres.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/brasil-y-la-ludopatia-nid07082026/

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