Causa $LIBRA: ¿hay pacto de impunidad?
“Durante más de un año, el juez y el fiscal hicieron de todo para que la investigación de la causa $LIBRA no avance, durmieron el expediente, demoraron medidas de prueba y no hubo una sola cit...
“Durante más de un año, el juez y el fiscal hicieron de todo para que la investigación de la causa $LIBRA no avance, durmieron el expediente, demoraron medidas de prueba y no hubo una sola citación a prestar declaración testimonial ni indagatoria. La lentitud del fiscal Eduardo Taiano es inocultable”, sostuvo Maximiliano Ferraro, diputado de la nación de la Coalición Cívica. Y agregó: “no es casual que esto suceda. El mes pasado el Senado aprobó el pliego de la cónyuge del juez Martínez de Giorgi, elevado por el presidente Milei. Toda una devolución de favores”.
Ferraro, que fue presidente de la Comisión Investigadora de la causa $LIBRA en la Cámara de Diputados, pone en debate un tema tan sensible como alarmante, del que se habla demasiado en los pasillos del poder: la negociación de cargos judiciales a cambio de acomodar ciertas causas. Justamente $LIBRA es una de las que más incomoda al presidente Milei y a su hermana Karina, y esto no es una presunción, vale tomar las pruebas que arrojó el peritaje del celular de Mauricio Novelli, el trader que intervino activamente en el lanzamiento de la criptomoneda que supo ser empleador del actual presidente Javier Milei, a quien contrató en 2020 para dar cursos virtuales en su incipiente firma, N&W Professional Traders. En ese entonces, Milei, que decía no “tener para comer”, comenzó a cobrar un “sueldo” en pesos y en dólares de manos de Novelli, todo esto se desprende de los registros del teléfono móvil de intermediario que quedó bajo investigación tras el escándalo de la criptomoneda $LIBRA. Una vez en el poder, los Milei confiaron en Novelli y en otro trader, Manuel Terrones Godoy que, junto al suspicaz Hayden Davis, CEO de Kelsier Ventures, y el enigmático Julián Peh, organizaron todo el despliegue del lanzamiento de la criptomoneda que terminó vinculada con una presunta estafa a escala global. Los peritajes mencionados al teléfono de Mauricio Novelli aportan pruebas suficientes para al menos investigar y demostrar en la justicia un esquema de pagos por US$ 5 millones que Davis habría pactado con el entorno de Javier Milei, esencialmente su hermana Karina, actual secretaria general de la Presidencia y la persona con mayor poder en el gobierno. Hasta existe una “confesión” involuntaria de Davis en mensajes de texto revisados por CoinDesk donde afirmó que podía “controlar” a Milei debido a los pagos que había estado haciendo a Karina Milei.
De Novelli se supo que también había contratado a Manuel Adorni y que, al igual que el exjefe de gabinete, gastaba por encima de sus posibilidades pagando en efectivo y sin factura como lo hizo con la compra de un reloj Audemars Piguet, valuado en unos 45 mil dólares. Novelli cerró la operación sin siquiera consultar el precio final y preguntó si podía pagar en efectivo. Además, se reflejó en sus chats la intención de comprar un automóvil de alta gama, ya que Novelli pidió cotización por un BMW M40i de más de 100 mil dólares y evaluó la compra de otros modelos similares. En todos los casos, insistía en operaciones en efectivo, sin facturas. También lo hizo explorando la compra de terrenos en barrios privados exclusivos, con valores que superaban el millón de dólares. Estas gestiones coincidieron con transferencias en criptomonedas que, según la investigación, rondaron los 700 mil dólares en sus cuentas: “Todo muy Adorni”, dijo un legislador aliado, que acompaña al gobierno, pero pide que las investigaciones no se caigan, comparando el comportamiento de gastos desmedidos en efectivo de Adorni con los de Novelli.
También se cree que fue el mismo Novelli quien redactó el posteo del 14 de febrero de 2025, que el presidente Milei subió y fijó en su red de X, donde figuraba el código alfanumérico del contrato, ya que el presidente mintió cuando dijo que solo lo promocionó “porque lo vio pasar”. Esto se terminó de confirmar semanas atrás con un peritaje de la Policía Federal Argentina (PFA) que contradijo la versión del presidente. El informe preliminar de Cibercrimen de la PFA concluyó que el código del token no era público cuando el mandatario lo promocionó en sus redes sociales, desmintiendo que circulara libremente en internet. Alguien se lo acercó a Milei, pero el presidente nunca dijo quien fue. Respuesta que hubiese aclarado gran parte del problema.
Todo esto es sabido, y hay mucho más, pero el tema ahora se posó en la sospecha de si realmente hay un pacto de impunidad para frenar la investigación, sospecha fundada ante un gobierno siempre dispuesto a entorpecer la marcha de la causa, cuya instrucción está en manos del fiscal Eduardo Taiano que, a pesar de todo lo que se supo, parece “marchar con el freno de mano puesto”, sin siquiera llamar a declarar a un solo testigo, cuando hay razones que sobran para hacerlo. Solo existió una llamada a declaración sobre la abogada Natalia Volosin, además periodista e investigadora de hechos de corrupción, entre ellos el caso $LIBRA, que quedó sin efecto. Un freno a tiempo al ridículo que hubiese sido que quien investiga termine contestando preguntas en sede judicial y no los investigados.
Hablar de “pacto de impunidad”, como sugiere Ferraro y varios legisladores que lo acompañaron en la investigación en el Congreso, de distintos partidos políticos, como Oscar Agost Carreño (Pro), Sabrina Selva y Juan Marino (UxP), Esteban Paulón (PS) entre otros, no es exagerado porque el argumento del magistrado prácticamente dice lo mismo que viene sosteniendo la defensa de Novelli. Básicamente señala que quienes compraron $LIBRA son inversores que “asumieron riesgos”, propios del mercado de las criptomonedas: “arriesgaron y perdieron, así son las reglas de juego”, dicen. Esta explicación no repara en los que ganaron millones por tener información privilegiada y, sobre todo, que el presidente Milei nunca presentó $LIBRA como una apuesta financiera especulativa. Su posteo, que lanzó la cripto, hablaba que la iniciativa era para financiar emprendimientos privados y así estimular la economía. No alcanzó con que utilice una metáfora como comparación: “es como jugar a la ruleta rusa”, nada de lo que intentó aclarar sirvió para tachar lo escrito, donde claramente se proponía otra cosa.
Esta disposición, el de apartar a los querellantes, puede ser apelada ante la Cámara Federal, pero inquieta y preocupa, sobre todo en una etapa de la política con cientos de designaciones de jueces y fiscales, porque todo se vuelve sospechoso, tanto que logra hacernos sentir a los argentinos que estamos empantanados en el barro de la impunidad judicial que tantas veces supo detener causas que afectaban al poder político de turno.
El martes próximo se cumplen seis años de la “fiesta de Olivos”, la reunión de la que participó el expresidente Alberto Fernández, su expareja, Fabiola Yañez y un grupo de amigos, que se sintieron impunes para hacer algo que prohibían con rigor de ley a todos los argentinos. Fueron expuestos por las capturas que se tomaron los propios protagonistas, sin importar las consecuencias, por sentirse protegidos y amparados por el poder.
La semana pasada, horas de uno de los partidos de la Argentina en el mundial de fútbol- vaya casualidad- el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi resolvió apartar a las querellas del caso $LIBRA y beneficiar directamente a los investigados, obligando a los querellantes a preparar apelaciones y a los diputados que investigaron el fraude a diseñar herramientas jurídicas para que la causa no se caiga. En ese mismo momento, uno de los beneficiados, el trader Mauricio Novelli, se mostró en Estados Unidos presenciando el partido de la Selección Argentina contra Cabo Verde, en Miami. “Qué manera de sufrir”, escribió en sus redes acompañando una selfie donde se veía el estadio detrás suyo. Se lo vio como alguien tranquilo, relajado, despreocupado. Imagen que no condice con la de alguien acusado de un megafraude con tantas pruebas en su contra.
Las imágenes a veces hablan, dicen más que las palabras. Son dos casos distintos, hechos incomparables, actores con ideas contrapuestas pero que, finalmente, están unidos por el tenso hilo de aquellos que logran sentirse inmunes.
“El poder es impunidad”, dijo el empresario Alfredo Yabrán hace casi tres décadas. Poco cambió desde entonces.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/causa-libra-hay-pacto-de-impunidad-nid09072026/