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En Vicente López: Sobre un lote en barranca, una pareja de diseñadores reúne taller y vida en un espacio único

“Nuestras casas son un poco el museo de nuestra vida”, reflexionan Paloma Kon y Martín Irizar, la dupla al frente del estudio ...

“Nuestras casas son un poco el museo de nuestra vida”, reflexionan Paloma Kon y Martín Irizar, la dupla al frente del estudio Irizar Kon. Diseñadora gráfica y diseñador industrial, respectivamente, se conocieron trabajando para una marca de moda y, en 2003, además de pareja, ya eran socios.

“Imagen de marca, desfiles, campañas, mobiliario, instalaciones, locales comerciales e interiorismo: pasamos por todas las experiencias. Dimos servicio, vendimos producto, fabricamos acá y afuera, tuvimos equipos grandes y chicos”, nos cuentan.

Muchas personas habrán conocido de cerca el universo que crearon en Gato Store, cadena de locales que idearon y gestionaron por doce años, que tuvo sucursales en Argentina y Chile.

El relanzamiento de su Estudio, que realiza mobiliario de diseño propio y proyectos de ambientación residenciales y comerciales, se dio en paralelo a un cambio de vida. La llegada de su hijo se combinó con las ganas de unificar días repartidos entre un PH de Colegiales y una casita de madera en Maschwitz.

El nuevo lugar debía tener elementos de ambos, y con esa premisa llegaron a esta casa muy peculiar de Vicente López, cuya adquisición y reforma fue una sucesión de circunstancias favorables.

Antesala

Ubicada sobre una calle en pendiente, un espacio verde al frente del terreno (primera foto) les permitió armar el estudio y un taller, que anhelaban para materializar proyectos “con rienda corta”.

“Los detalles terminan siendo la personalidad de los productos, lo que les da calidad y calidez. Queríamos controlarlos”, dicen sobre la incorporación del taller a la casa.

Terreno propio

La construcción racionalista que se ubica en el medio del lote agrupa los ambientes familiares. Se ingresa por una planta baja que reúne el living, una terraza contigua, un comedor, la cocina abierta y la sala de TV.

“Nunca nos salió hacer una casa, poner los muebles y que ya esté terminada: pasan años hasta que la vivimos y entendemos qué va necesitando. Nos gusta tomárnoslo así”.

La estructura de la casa se mantuvo tal cual, pero se demolieron varias paredes para agrandar espacios esenciales como la cocina, los baños y los dormitorios, que eran muy pequeños.

“Llevamos una vida juntando objetos y muebles que vienen con nosotros a cada uno de nuestros espacios”, cuentan los dueños de casa.

La planta alta de la casa resguarda los espacios de descanso de la pareja y del pequeño.

“Al margen de nuestra actividad en el Estudio, se van armando proyectos paralelos y complementarios. Compramos casas en muy mal estado y, al ponerles nuestra impronta, se transforman en espacios deseables”.

En el dormitorio de su hijo, Paloma y Martín recrearon una instalación que habían montado en las tiendas de Gato Store. “Una premisa en cualquier espacio que armamos es ver cómo potenciar lo que está”, dicen.

Juego de alturas

Como desde la parte superior de la barranca hasta la inferior había una diferencia de 15 o 20 metros, se buscó armar en cada uno de los cuatro niveles espacios habitables y útiles.

A este sector da el subsuelo, que fue equipado como un departamento independiente pensado para invitados y familia.

Tanto el interior como los espacios al aire libre están llenos de los productos de Irizar Kon, con los que los diseñadores conviven en un proceso de ensayo permanente. “La casa es un showroom vivo de nuestro trabajo”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/en-vicente-lopez-sobre-un-lote-en-barranca-una-pareja-de-disenadores-reune-taller-y-vida-en-un-nid07062026/

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