Jugó en River, triunfa en el fútbol inglés y contó el lado B de su adaptación: “Acá la gente es muy hermética y hogareña”
Franco Ravizzoli nació en Mar del Plata hace 29 años. Es arquero del Blackpool, equipo que milita en la Tercera División del fútbol de Inglaterra. Cuando mira hacia atrás, recuerda su paso tru...
Franco Ravizzoli nació en Mar del Plata hace 29 años. Es arquero del Blackpool, equipo que milita en la Tercera División del fútbol de Inglaterra. Cuando mira hacia atrás, recuerda su paso trunco por las categorías formativas de Boca, donde se le negó un lugar en la pensión para alojarse a los 13. Por ese entonces, con la anuencia de sus padres, siguió su camino en River, donde se mantuvo durante seis años hasta llegar a la Reserva, categoría en la que compartió equipo con Julián Álvarez.
La dinámica del fútbol argentino lo llevó a quedarse en el limbo al no firmar contrato profesional con River: a partir de ahí, jugó en Deportivo Merlo y Morón, sin poder asentarse y hasta desencantado por un porvenir que no le pertenecía. Tras romper su vínculo contractual, desencantado por algunos manejos espurios que truncaron su crecimiento, decidió viajar a Europa, haciendo la primera escala en España y luego en Inglaterra, el país donde vive hace siete años y hoy palpita lo que será el encuentro del día miércoles por las semifinales del Mundial.
“Mi mejor amigo, que vivía en Inglaterra, me dijo ‘venite, mi primo te puede ayudar a conseguir alguna prueba en un club’”, recordó Franco, en diálogo con LA NACION, sobre la bendición que recibió para su carrera. La persona en cuestión, llamada Sergio Torres, exfutbolista argentino con pasado en el fútbol inglés, era ayudante de campo del Eastbourne, una institución semi-profesional que juega en la sexta división.
Sin cobrar un sueldo al estar en un periodo de evaluación, Franco entrenó para mantenerse en forma y así estar listo para aprovechar oportunidad única: la lesión del arquero titular. Los resultados inmediatos del equipo, que estuvo 15 partidos invicto con él bajo los tres palos, le dieron un espaldarazo impensado que lo llevaron a quedarse en el club bajo una contratación que incluía un sueldo mensual de 300 libras semanales.
Futbolista part-time y baristaPandemia mediante, que interrumpió las actividades en Inglaterra, Ravizzoli firmó su contrato a modalidad part-time (entrenaba dos días y jugaba los sábados) y precisó de un ingreso más para poder sustentarse. Enterado de esta cuestión, un amigo que vivía en ese país le ofreció trabajar en una cafetería.
“Yo necesitaba trabajar porque solo entrenaba dos días a la semana, necesitaba el dinero y además el entrenador del equipo me pidió que perfeccione el idioma. Al principio en la cafetería hacía de todo: bachero, ayudante de cocina, limpiaba los pisos. Después pedí estar a cargo solamente de la máquina de café, donde aprendí el oficio de ser barista”, relató Franco, quien llegó a asentarse en dos trabajos que resultan disímiles pero que se combinaron a fuerza de la necesidad del momento.
Su buen desempeño, que acompañó los resultados generales del equipo, aumentaron la exposición pública del arquero, quien, en 2022, dio el salto a la tercera categoría del fútbol inglés con la camiseta del Milton Keynes Dons Football Club. A partir de allí, su vida quedó netamente vinculada al deporte, sin el apoyo económico externo de la cafetería, la cual abandonó al tener que mudarse de Brighton a Milton Keynes, al sureste inglés.
El recorrido continuó en Wycombe Wanderers y Blackpool, su actual equipo, donde consiguió asentarse definitivamente. A la espera de poder subir un peldaño más en el orden doméstico del fútbol de Inglaterra, Franco atraviesa sus días en Manchester y viaja una hora por día al centro de entrenamiento.
Su ardua adaptación a la cultura y cómo se vive la previa de la semifinal“El choque cultural es lo que más me cuesta. De hecho es algo a lo que todavía no me puedo adaptar al 100%”, deslizó Ravizzoli como el lado B de su estadía en Inglaterra, un país donde se desarrolló íntegramente como persona, aunque las costumbres tan arraigadas de la población todavía le juegan una mala pasada.
El reloj marca las 9 de la noche en Inglaterra. El horario de la cena, generalmente, es a las 6 ó 7 de la tarde, un horario que en otras latitudes, especialmente en la Argentina, está más asociado al de la merienda. “Acá si a las 6 querés ir a tomar un café a un bar te miran extraño, por eso uno se tiene que adaptar”, recalcó sobre uno de los ejemplos que llevó a moldear -de manera forzada- su estilo de vida.
Sin ningún argentino, ni tampoco jugadores sudamericanos en la mayoría de las categorías del ascenso de Inglaterra, Ravizzoli debió ingeniársela para sociabilizar y así encajar, de cierta forma, en el ritmo de vida de la nación europea. “Por ejemplo tengo un amigo inglés con el que no pude profundizar en la relación porque los ritmos de vida son completamente diferentes: acá ni de casualidad se juntan a cortar semana con un asado, tiene que ser algo muy planificado, con mucha antelación”, destacó.
“Acá los inviernos son largos. La gente, por lo general, es muy hermética y hogareña”, sintetizó sobre su trabajosa adaptación. Conocedor de cómo es el sentir inglés, Ravizzoli se adentró en el partido del día miércoles que paralizará a los dos países en un duelo que entremezcla viejos resquemores políticos y deportivos.
A contramano de lo que se palpita en las horas previas, el arquero marplatense descartó que exista un clima hostil y aseguró: “Lo que existe es una rivalidad que se exacerba por la historia que hay detrás. Nosotros citamos la historia de la guerra y ellos todavía tienen guardado lo que pasó con Maradona y la Mano de Dios, que, según ellos, hicimos trampa. En el club hablamos del partido, pero ninguno quiere cancherear, ni irse de boca ,porque después te tenés que comer las palabras".
“Acá se puede andar con la camiseta de Argentina por la calle y no te van a decir nada, más que alguna gastada”, relató sobre lo que será un encuentro que cuenta con muchos condimentos deportivos y extra deportivos.
Con el “Dibu” Martínez como un referente ineludible en su puesto y una relación de amistad con Julián Álvarez, con quien compartió el plantel de Reserva en River y hasta le obsequió una entrada para ver un partido del Manchester City, Ravizzoli cierra la charla con LA NACION para armar la cena en un horario exótico para esta practica culinaria, mientras sus vecinos ya se disponen a descansar para afrontar el día siguiente.