“La vida es demasiado corta para que todo tenga que rendir”. Darío Sztajnszrajber: por qué la obsesión con la utilidad puede estar arruinando nuestra forma de vivir
Darío Sztajnszrajber es en persona el mismo que vemos en sus videos, escuchamos en sus podcasts y leemos en sus libros. Lo percibo auténtico, cercano, lúcido y con una humildad socrática. En un...
Darío Sztajnszrajber es en persona el mismo que vemos en sus videos, escuchamos en sus podcasts y leemos en sus libros. Lo percibo auténtico, cercano, lúcido y con una humildad socrática. En una conversación de poco más de media hora, apenas alcanzo a hacerle algunas de las tantísimas preguntas que se le podrían plantear y sobre las cuales, a mi parecer, podría explayarse indefinidamente.
En esta oportunidad, el filósofo cuestiona la obsesión social por la utilidad, reflexiona sobre su particular relación con la vida y la muerte y pone en crisis las ideas de felicidad y propósito. Además, en un juego final revela cuál es el pensador por el que siente mayor predilección.
Aunque es activo en las redes sociales, donde comunica sus proyectos y presentaciones, cabe destacar que el 26 de mayo llevará por primera vez al teatro -en La Trastienda- “La casa que no tenemos”, un formato que desarrolló junto a su pareja, Soledad Barruti. Luego, “El amor: una experiencia filosófica” lo remontará de gira por España.
Las frases más destacadas de Darío Sztajnszrajber“Si la filosofía sirve para algo es para cuestionar por qué todo tiene que servir siempre, por qué la utilidad se ha vuelto un valor supremático”.“La vida me parece demasiado corta como para que todo tenga que rendir”.“En una existencia extraordinaria, la recuperación de lo inútil abre otras perspectivas”.“Rascarse donde no pica es tratar de salirse de lo que se espera que uno haga. Y ese salirse de la previsibilidad, para mí, es una de las formas de la libertad”.“La verdad es que no hay verdad. Pienso en Nietzsche, con esta idea tan polémica de que ‘no hay hechos, sino interpretaciones’”.“¿Quién puede salirse de uno mismo para comprobar objetivamente que algo es como es? Ni hablar de que a lo largo de la historia las grandes verdades fueron cambiando".“Me interesa mucho la idea de felicidad aristotélica, que es la idea de realización. Se supone que ser feliz es alcanzar ese estadio donde vos sos lo más real posible”.“Agamben decía que hay felicidad, pero no es para nosotros. Uno es feliz, pero no cuando lo busca. Tiene que haber algo epifánico, mágico, sorprendente. De nuevo la utilidad, la planificación... Cuando pensamos la felicidad o el amor en esos términos hay algo que se pierde”.“Después está la ataraxia epicúrea, que es la imperturbabilidad del alma. Esta idea de poder encontrar que nada de algún modo nos saque de cierta paz interior”.“Para mí la felicidad tiene que ver con poder plasmar en mi vida mi deseo. Ahora, nunca creo que estoy 100% realizado”.“La anticipación sobre mi propio morir me provoca todo. Es la desaparición absoluta en el absoluto de los tiempos venideros”.“Me parecen fascinantes la existencia y su finitud, y encontré en la filosofía la disciplina, los autores, las metáforas y las preguntas que me permiten estar todo el tiempo con este tema”.“Byung-Chul Han, jugando con el principio cartesiano, dice ‘muero, luego existo’. Me parece maravilloso: como sé que me voy a morir, luego vivo de este modo”.“Está bueno recordar cada tanto que uno es finito. Eso reformula el modo en el que uno se relaciona con las cosas que hace”.Sobre el propósito de la vida: “Cada vez creo menos y estoy más convencido de la contingencia azarosa de nuestra existencia”.