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Mundo mormón: de la revelación divina a la “entrevista de dignidad”, las creencias de la comunidad que crece en el país

Dafne Romero recuerda esas horas como momentos de mucho frío y mucho aprendizaje. Cada mañana, a las 6, cuando la mayoría de los adolescentes argentinos recién estaban abriendo los ojos, ella y...

Dafne Romero recuerda esas horas como momentos de mucho frío y mucho aprendizaje. Cada mañana, a las 6, cuando la mayoría de los adolescentes argentinos recién estaban abriendo los ojos, ella ya estaba sentada en un pupitre en la capilla de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en Córdoba. Ocurre que, como parte de su formación, los jóvenes de este credo asisten durante los últimos cuatro años del secundario a las congregaciones una hora por día, antes de ir al colegio, para estudiar los libros sagrados de la religión. En total, cada mañana, unos 17.000 adolescentes participan de estas formaciones en el país, de acuerdo a los números que informan los representantes de este culto, conocidos popularmente como mormones. Nunca habían sido tantos. Es producto de un gran crecimiento numérico que identificaron en la última década con más de 100.000 miembros nuevos.

Hoy, Dafne es abogada y se dedica también a las relaciones institucionales de la iglesia. Rememora esos días de secundaria, cuando vivía con sus padres en Córdoba. “Íbamos a la capilla a las 6, después, a la escuela, pero recuerdo esos años con mucha felicidad”, afirma. En su caso, cuando terminó el colegio no salió a misionar, como hacen la mayoría.

¿Quiénes son los mormones? ¿Cómo viven? ¿A qué se debe el marcado crecimiento que experimentan? ¿Por qué quieren levantar un megatemplo en el centro porteño? Por estos días la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Ijsud) está en el centro de la atención por la controversia que se desató en torno a la construcción de un gran templo en la misma manzana en la que se encuentra el histórico Monasterio de Santa Catalina. Las denuncias de vecinos y de autoridades de la iglesia católica plantean que una obra de estas características generaría un fuerte impacto en este complejo de 1745. El caso llegó a la Justicia y un dictamen de la Subcomisión de Patrimonio de la Comisión Nacional de Monumentos consideró que el proyecto es incompatible con la preservación del monasterio y su entorno. Los representantes de la comunidad aseguran que “no existe evidencia concreta de afectación”.

Pero no es solo eso. No son pocos los que creen ver una especie de pulseada entre religiones en medio del conflicto. “Esta manzana fue histórica para la evangelización de Buenos Aires. Los mormones no tienen nada que ver con esta zona de Buenos Aires”, dicen por lo bajo desde la Iglesia Católica. La vicepresidenta Victoria Villarruel, calificó al edificio como “espantoso” y sostuvo que “los mormones no tienen mucho que ver con la Argentina”, algo que afectó a los miembros de esa comunidad, que el año pasado celebraron 100 años en el país, con una serie de festejos que incluyeron diversas actividades. Lograron llenar dos Movistar Arena.

Desde la Ijsud explican que necesitan un lugar más amplio y dentro de la ciudad de Buenos Aires, ya que los cuatro templos que hoy tienen (hay un quinto en construcción) se encuentran en el interior del país y el más cercano es el que está camino a Ezeiza, en Ciudad Evita. Además tienen 700 congregaciones, que cumplen otra función. Mientras que en los templos se celebran los bautismos, los casamientos y las consagraciones, las congregaciones son los lugares donde se encuentran todos los domingos para celebrar el culto.

A las autoridades de la Ijsud, les dolieron las palabras de la vicepresidenta. Buscan evitar una fricción con la Iglesia Católica, con la que destacan los lazos ecuménicos. Lo cierto es que toda la controversia por el megatemplo, los colocó en el centro de la escena pública y les dio más visibilidad.

En expansión

El templo de la ciudad de Buenos Aires no es el único previsto. En una entrevista con LA NACION realizada el año pasado, Gary Stevenson, miembro del “Quorum de los 12”, segunda línea de autoridad a nivel mundial, señaló que se levantarán unos 15 templos en todo el mundo, en consonancia con la marcada expansión de la comunidad.

El culto cuenta hoy con unos 17.000.000 de miembros a nivel global. Hay unos 7.000.000 en Estados Unidos y el 40% de la feligresía vive en América Latina. En la Argentina, registran unos 505.819 integrantes, algo que refleja un gran salto: en 2012 declaraban ser 400.000 miembros. Además, los nuevos templos se suman a los 383 que tienen alrededor del mundo.

En la última medición del Conicet, en 2019, fueron contemplados junto con los testigos de Jehová, aunque son otro grupo religioso completamente distinto, y entre ambos representaban un 2,1% de la población. Más allá de los números, son muy activos en el trabajo comunitario, algo que les otorga mayor protagonismo.

   

Una de las preguntas que se instala cada vez que este credo gana espacio en la escena pública es de dónde surge el capital para financiar las grandes obras. Y no pocos recuerdan aquel importante fondo de inversión en Estados Unidos. Hace tres años, el gobierno norteamericano aplicó una multa millonaria a la Ijsud por no haber declarado ciertos montos. “Esos fondos son de reserva para apoyar la misión de la iglesia, construir templos para unir los vínculos de padres e hijos por la eternidad, que es nuestra misión”, informó Stevenson a este medio.

Alfredo Salas, vocero y uno de los elders (ancianos) en la Argentina, explicó que ellos no reciben aportes de ningún estado sino que se mantienen con los diezmos y donaciones. Según indicó, en los 90, esos ahorros se fueron acumulando y se decidió armar un fondo de inversión, para hacer rendir ese dinero y que no se depreciara. Destacó que los líderes religiosos no cobran un salario, como en otros cultos.

Hace unos años, en mitad de la construcción de un templo se quedaron sin recursos. Por eso, crearon un área de finanzas y administración de inversiones. En ese contexto, indicó, se creó ese fondo de inversión, que a su vez generó más dinero y hoy es millonario.

Muchos miembros desconocían de su existencia. El gobierno norteamericano les ordenó regularizar esos fondos y pagar impuestos. “Está regularizado. La construcción de nuevos templos tiene que ver con nuestro compromiso con todos nuestros miembros”, sostuvo Salas.

La creación de más templos les resulta fundamental ya que no son lo mismo que las congregaciones. Mientras que en estas se realizan los encuentros dominicales, los templos son los lugares donde las personas celebran los ritos que son equivalentes a los sacramentos en el catolicismo. Allí se casan, se bautizan y se confirman, entre otros actos.

Mientras que a las congregaciones puede ingresar cualquier persona, a los templos solo acceden aquellos que superan una “entrevista de dignidad”. Esto ocurrirá con el megatemplo. Mientras que todos podrán entrar al jardín o a las oficinas, el área exclusiva del culto será accesible únicamente para los que pasan esa entrevista y son considerados aptos.

Todo blanco y pulcro

Así funciona de hecho el templo que está sobre la autopista Ricchieri, en Ciudad Evita. Son muy pocos los que conocen el interior de ese edificio que lleva un ángel de fibra de vidrio bañado en oro en la cúpula. En 2012, después de una reforma del edificio, las autoridades consideraron que el templo había perdido su carácter sagrado y que entonces se podía recorrer hasta su próxima consagración. En aquella ocasión, esta cronista visitó el interior.

Al entrar al predio, la sensación es la de estar en una ordenada comunidad norteamericana. Allí todo es blanco y pulcro. El comité de bienvenida es un ejército de elders que explican que el templo es el lugar más sagrado que existe en la Tierra. En la recepción no se ofrece café ni té.

“Es un mandamiento de la iglesia que Dios reveló al profeta. Tampoco tomamos alcohol”, explicó uno de los elders. “Sobre el mate no se dice nada, por eso tomamos. Si el profeta dice que no tenemos que comer chocolate, no comemos. Porque nosotros consideramos que la revelación actual que recibe el profeta tiene la misma vigencia que las enseñanzas bíblicas”, agregó.

Hoy el profeta es Dallin H. Oaks, el número uno de la estructura de la iglesia, con sede en Utah, Estados Unidos, que el año pasado asumió el cargo y se convirtió en el presidente número 18 a nivel mundial. El primero fue Joseph Smith, su fundador.

Dentro del templo, los fieles deben vestirse de pies a cabeza de blanco. Está prohibido el ingreso con zapatos. En vez de sacárselos, se colocan cofias para pies, como los que se utilizan en una cirugía.

El interior del templo ubicado camino a Ezeiza no coincide con la imagen exterior: no hay una gran nave con bancos. El salón más grande tiene capacidad para 40 personas. Es que no está pensado como un lugar de encuentro y grandes reuniones. Hay una sala para novias, una para bautismos, otra para celebrar matrimonios. Todas son pequeñas, un poco más amplias que una habitación.

Los pasillos son grises y dorados. Mucho mármol, caireles y más pasillos que conducen a otros salones pequeños, siempre con cuadros con escenas bíblicas. Hay carteles que indican “salón de instrucciones” o “sala de sellamiento”. Se trata del lugar en el que se celebran los casamientos. Los invitados solo pueden ser miembros de la comunidad.

El matrimonio será para esta vida y para la futura. De hecho, si un hombre enviuda y vuelve a casarse, creen que en el más allá tendrá un “matrimonio plural”. Es decir, será polígamo. En cambio, las mujeres no pueden volver a casarse. “El matrimonio plural fue creado por Dios, en la época de Abraham. Sin embargo, en 1890, el apóstol a cargo decidió discontinuar esa figura, por revelación divina. Es por eso que si algún miembro de nuestra iglesia practica la poligamia, lo excomulgamos”, explicó el elder. Solo en Utah y en África hay grupos minoritarios que son polígamos.

Camino hacia el “salón celestial”, los pasillos son más amplios y los techos, más altos. Ese espacio es el lugar más sagrado, más cercano a Dios. El silencio es implacable. Tiene una esponjosa alfombra blanca tan mullida que parece una nube. La iluminación es potente. Entre varios sillones hay dos floreros de cristal sobre los que flotan en el aire dos arreglos artificiales de rosas blancas. No hay cabos que las sostengan dentro de los jarrones.

El bautisterio es una pequeña piscina que se levanta sobre 12 bueyes de yeso hechos a tamaño real. Todos blancos, refulgentes. Allí, los mormones se bautizan y prestan su cuerpo para que sus antepasados sean bautizados de parte de ellos. Los muertos tienen la potestad de aceptar o rechazar ese bautismo.

“Tenemos cuatro responsabilidades que tienen que ver con quiénes somos: vivir el Evangelio de Jesucristo, cuidar a los necesitados, invitar a todos a recibir el Evangelio y la unidad de las familias por la eternidad”, explicó a LA NACION Stevenson. Esta última característica los diferencian de otros credos. Ellos consideran que una persona puede convertir y hasta bautizar a sus antepasados y estos tendrán la posibilidad de aceptar o no en el más allá.

¿Por qué Santos de los Últimos Días?

“Año tras año estamos creciendo. Hay un crecimiento orgánico: las familias que tienen hijos y crean nuevas generaciones de miembros. Pero también tenemos crecimiento por nuestros esfuerzos de compartir el Evangelio”, evaluó Stevenson en la entrevista con este medio.

En la mayor parte del mundo se fue abandonando el timbreo puerta por puerta, en un intento de respetar la privacidad y la seguridad de los vecinos. Hoy, la mayoría de los nuevos integrantes llegan por encuentros en los que invitan a familiares y amigos de los miembros.

¿Quiénes son los Santos de los Últimos Días y por qué se llaman así? El nombre de la iglesia se adoptó para reflejar que es un culto cristiano, pero diferente de la iglesia primitiva. Los santos son los miembros que se apartan de la sociedad para vivir de otra forma y los últimos días se debe a que esperan la segunda llegada de Jesús.

Ellos creen que tras la muerte de los apóstoles originales se perdió la autoridad divina, y que esta fue restaurada en el siglo XIX a través del profeta Smith, quien encontró el Libro de Mormón y lo tradujo por “revelación divina”, utilizando como lentes dos piedras, similares a las usadas por los sacerdotes judíos, llamadas Urim y Tumin, pero con propiedades videntes.

El Libro de Mormón cuenta la historia de dos civilizaciones de origen hebreo que emigraron desde Jerusalén alrededor del año 600 a.C. Durante el reinado del rey Sedequías, el profeta Lehi y su familia cruzaron el océano y se establecieron en el continente americano, dando inicio a su historia. La creencia es que el contenido del libro fue escrito originalmente por antiguos profetas americanos en planchas de oro y compilado por un historiador llamado Mormón. El hijo, Moroni, enterró aquellas planchas antes de morir.

En 1823, Moroni se le apareció en forma de ángel a Smith y le reveló dónde estaban las planchas. Smith se empeñó en traducirlas. Usó las piedras con las que hasta entonces se dedicaba a buscar tesoros, que le permitieron entenderlas y dictarlas en inglés.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/mormones-de-la-revelacion-divina-a-la-entrevista-de-dignidad-las-creencias-de-la-comunidad-que-crece-nid27052026/

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